lunes, 25 de enero de 2010

Una semana después...

Ya ha pasado una semana desde que viví una de las experiencia físicas más desagradables de mi vida, intrusiva a más no poder y aún me quedan secuelas.

Dicen que después del parto, las mujeres son incapaces (el hombre en general) de recordar el dolor, o de revivirlo, como medida de protección para conseguir salir adelante en situaciones difíciles y para no tener miedo a tener más hijos. Pues yo no lo he olvidado, no el parto, mi endoscopia, a pesar del valium 10 que me metieron, después de 3 intentos, por vena.

Que si es desagradable, que si es un momentito, que si no pasa nada...Sí pasa, te meten un tubo de un centímeto y medio de diámetro precedido de un chorro de aire que te hace agonizar, te reseca la garganta y te pasas una semana afónica como yo. Veinte largos minutos de ansiedad.

Si llega el momento, hacedla, pero id preparados y sabiendo lo que hay, no como yo, que creía que era menos y lo pasé fatal. Más vale prevenir que curar.

Ahora, si tuviera que volver a pasar por ahí lo haría, pero sabiendo lo que hay.

He dicho.