Un año más Donostia no me ha dejado indiferente.
Qué ciudad: elegante, acogedora, bonita, para todos los precios (tirando a carilla), donde comer como nadie y disfrutar como nunca (juas juas, que casposillo ha salido eso, pero es cierto).
Por primera vez, he podido disfrutar de su belleza bajo el sol (no ha llovido) y de pisar sus playas sin saltar del Bataplan a altas horas de la madrugada. He podido pasear tranquilamente a orillas de la Concha y tostarme un ratito contemplando el paisaje. Me he ido de shopping, es genial, tiene tiendinas muy exclusivillas.
De verdad, quien aún no lo conozca no lo debe demorar más, tenéis que ir este verano, ahora si reservando con antelación porque se llena. Si vais sobrados, recomiendo el Hotel Londres y para los que tiren de hostel, por dios, al David Quinn, nos trataron fenomenal y muy barato!!!
Para comer, cualquier sitio de lo Viejo, pero si podéis pasaros por la kalea 31 de agosto y os pasáis por el restaurante A fuego negro, se come muy bien y los camareros son muy monos. Dije monos? Quería decir majos!!!
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